Obélix lo decía bien claro: “están locos estos romanos”. Los romanos a los que se refería eran, claro, sus propios compatriotas galos que se alistaban en las legiones para tener un pedazo de pan todos los días.
No han dejado de estar locos los romanos, o los galos. Si vas a Francia, te cuidado: lo mismo te queman el coche que te meten un puro por crear software libre.
“Están locos estos galos”
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